Esta historia está escrita por una gran amiga-hermana mía: BELEN (ASTARTE) su blog es DIARIO DE UNA FIBROMIALGICA, donde relata fielmente, día a día su vida y su lucha contra esta "cosa" y lo que la acompaña (depresiones y demás). Le pedí su colaboración en este Blog, esta es la primera historia que nos deja, espero que sean muchas más. GRACIAS NENA.
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| "LUCHAR, VIVIR , AMAR" |
“Se habían casado hacia diez años, se conocieron una noche en una discoteca, él estaba con sus amigas y ella con sus amigas, se miraron y surgió el flechazo, ella que no creía en el flechazo, resulto que si existía.
Se habían mirado durante unos segundos y se sonrieron, al rato ya estaban hablando, tenían tantas cosas en común, que no se lo podía crear, se dieron los teléfonos, ella pensó que no la llamaría, pero aún así se lo dio, se despidieron con la promesa de llamarse para quedar otro día.
Al día siguiente sonó el teléfono, cuando oyó su voz no se lo podía creer, era él, quedaron para verse por la tarde y así pasaron dos años. Un día paseando por su parque preferido, de repente, el se puso de rodillas y le pidió que se casara con el, ella acepto, se sentía la mujer mas feliz de la tierra.
El día de la boda fue un día perfecto, un día de mayo inolvidable, hacia un sol maravilloso, el estaba tan guapo con su traje gris, y ella se sentía como una princesa, aunque nunca había creído ni en príncipes ni en princesas. Estaban toda la familia, tanto la de ella como la de él, los amigos, los conocidos, lo pasaron bien.
Llego la noche, la famosa noche de bodas, fue todo tan perfecto y bonito, al día siguiente salieron de viaje de novios, ella no sabia donde era, ya que él había decidido darle una sorpresa, y tanto que fue una sorpresa, fueron a la India, ella le había dicho, desde el día que se conocieron, que su viaje perfecto sería ir a la India y convivir con aquel pueblo que le parecía un pueblo maravilloso.
Pasaron allí dos meses inolvidables, volvieron a casa, a sus vida, que ahora era la misma, a sus trabajos, pero cuando terminaban la jornada laboral el resto del día era para ellos dos solos.
Al cabo de un par de años, ella le dio la noticia de que estaba embarazada, el salto de alegría, la copio en brazos y danzaron como locos, cuando nació su primera hija, fue una experiencia maravillosa, ella era tan bonita, tan linda.
La veían crecer cada día y no se podían creer que tuvieran una hija tan preciosa, pero pensaban que necesitaba un hermanito, y decidieron adoptar un niño de la India, ya que cuando fueron allí de luna de miel, habían ido a un orfanato y se dijeron que algún día adoptarían un niño de ese país. Así fue, iniciaron los tramites y al cabo de unos meses les dijeron que tenían una niña recién nacida que había sido abandonada en el orfanato, que si la querían en un mes estaría con ellos, no se lo podían creer, les habían dicho que pasarían años, hasta conseguir la adopción, al cabo de quince días viajaron a la India para irse conociendo, nada más que la vieron, los tres se enamoraron de esa niña tan bonita, era como una muñequita.
Regresaron a casa, a tiempo de celebrar su sexto año de casados, tenían la familia que siempre habían deseado, eran tan felices que no se lo podían creer. Al cabo de unos meses de regresar ella empezó a encontrarse mal, adelgazaba a pasos agigantados, no le entraba nada en el cuerpo, no se tenía en pie, fue al médico y le empezaron a hacerle pruebas y más pruebas, unas más dolorosas que otras, pero ella las aceptaba con tranquilidad.
El día que fueron a por los resultados su mundo se derrumbo, ella tenía una enfermedad incurable, y que le quedaban seis meses de vida. Pero ella lo único que le pregunto al medico fue. ¿Está seguro que no tiene cura?, el médico le dijo que no, pero ella le dijo al médico, con todo el aplomo que tenía en ese momento, que no era verdad, que ella se iba a curar, ya que le quedaba muchas cosas por hacer.
Llego a casa, abrazo a las niñas y se acostó, necesitaba pensar en como luchar contra esa enfermedad incurable y mortal, empezó a buscar información por Internet, médicos que tuvieran algún medicamento, aunque fuera de prueba, empezó a comer más sano, a pasear, a que le diera el sol, cuando le entraban ganas de vomitar, se decía a si misma:”No, no puedes hacerlo, tienes un marido maravilloso y dos hijas que te necesitan, así que nada de vomitar”.
Un día leyó un artículo en el que un médico comentaba que buscaba gente para un nuevo tratamiento contra la enfermedad incurable que ella tenía, llamó a su marido y le dijo que si se podía ocupar de las niñas, que ella tenía que marcharse unos días, para poder curarse. Él le dijo que no había ningún problema.
Marchó lejos, con un dolor en el corazón por tener que dejar a sus amores, su marido y sus niñas, pero lo hacia por ellos. Llego a su destino, se alojo en el hospital, le volvieron a hacer pruebas que, efectivamente, confirmaron su enfermedad. El equipo médico le explico en que consistía el tratamiento, tendría vómitos, mareos, ansiedad, depresión, deseos de no continuar, pero que si superaba todo ello, se salvaría, ella dijo que estaba conforme.
Empezó el tratamiento, era más duro de lo que esperaba, pero aguantaba estoicamente, ya que sabia que a su regreso le esperaban tres seres maravillosos, cuando se sentía muy mal, con ganas de abandonar, miraba la foto de los cuatro, riendo, cuando regresaron de la India con su pequeña.
Al cabo de un par de meses, los mareos, vómitos, lloros, depresión, deseos de no continuar, ganas de morir, desaparecieron, empezó a levantarse de la cama, primero a caminar, luego a correr, para fortalecer sus músculos, a comer, a tener ganas de volver a casa.
Los médicos le dijeron que antes de poder irse, le tendrían que hacer unas pruebas para ver como estaba. Le hicieron miles de pruebas, todos los días durante un mes, le hacían una prueba, a veces se repetían las misma pruebas todas la semanas, se estaba cansando de tantas pruebas, tenia ganas de regresas de nuevo a su casa.
Al cabo del mes, los médicos le dijeron que, aunque su enfermedad no había desaparecido del todo, era casi indetectable, por lo que podría llevar una vida normal junto a su familia, que con un pequeño tratamiento podría vivir muchos años.
Llamo a su marido y a sus pequeñas y les dijo que volvía a casa.
De todo su sufrimiento durante el tratamiento habían pasado ya, casi diecinueve años, dentro de poco celebrarían la bodas de plata, su hija mayor tenía casi veintitrés años, la pequeña veintiuno, ambas estaban estudiando medicina, ya que querían ser capaces de curar a personas enfermas, como su madre. Ella se sentía muy orgullosa de ellas.
Despertó el día de sus veinticinco años de casada, al lado de su marido que la estaba mirando sonriendo, sus hijas entraron con el desayuno para los dos, con un regalo para ellos, eran unos billetes de avión para ir los cuatro a la India, durante dos meses.
Cuando se estaba preparando para ir a celebrar el aniversario con toda la familia, se sentó y se miro en el espejo, pensó que era la misma que hacía veinticinco años cuando se había casado, sintiéndose como una princesa y ahora era la reina de la casa, había sufrido mucho, pero ella siempre le decía a sus hijas: “La vida no es maravillosa, pero depende de nosotros que sea lo más maravillosa que podamos, nos vendrán enfermedades, desengaños, deslealtades, muertes, lloros, risas, pero tenemos que ser lo suficientemente listas para luchar, lo suficientemente sensatos para saber que siempre hay gente en quien apoyarse, y lo suficientemente fuertes para luchar cada día, tendremos caídas, heridas pero siempre tenemos que levantarnos, curar la herida y seguir adelante, ya que nadie lo hará por nosotros”.
Ella seguía luchando cada día con su enfermedad, ya que el tratamiento le iba bien, pero a veces tenia pequeñas recaídas, sabia que tenia las suficientes agallas para luchar contra todo aquello que se interpusiera en su camino. Era fuerte, era orgullosa, en su justa medida, sabía decir la verdad, cara a cara, no por detrás, y sobre todo sabía que tenia gente que la quería de verdad, una familia maravillosa, aunque siempre hay alguna oveja negra, como en todas las familias, unas amigas que estaban a su lado siempre y sobre todo se tenía a ella misma, y eso era más de lo que tenía mucha gente.
Una vez había leído una frase, que se le quedo grabada en la memoria: “La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante” y era verdad, lo único importante era poder compartir un café con un amigo, una charla con tu marido, o una llamada telefónica de alguien que esta lejos, pero que la sientes cerca, con eso es suficiente. Ya que la vida, a veces, pasa tan deprisa que no te das cuenta de lo que tienes.”

2 comentarios:
Como no es mío lo puedo comentar. Es muy bonito y lleno de razón....sigue por esa línea nena. La India es un país que me encanta pero a la vez me deprime, sobre todo desde que leí "La ciudad de la alegría" uenisimo). Además, la religión hinduista es la que más sigo. Y además de los ademases, en estos momentos estan haciendo en la tele una peli sobre Gandhi. Muchas coincidencias...Bsts preciosa.
estooooo "uenisimo" no, eso es un palabro. Quería decir "Buenisimo"......se me escapó la B.
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