ETERNIDAD
Quizá el mayor temor que me produce fotocopiar mi alma sobre un papel es que la finitud del folio y su posible corrupción con la cuchilla de unas simples tijeras me recuerda mi propia finitu y mi propia corrupción. Quiero creer que aquello que dije acompañado de la palabra siempre seguirá siendo cierto, al margen de una hoja de papel o del sonido de mi voz. Y es que cuando dije aquello que sabía que sería para siempre, me resistí a pronunciar esta coletilla de eternidad nuevamente por temor a aceptar la realidad. No la realidad de una historia de ficción, sino la realidad de mi vida. Es más, me aferré no a mi presente, sino al suyo y le dije te quiero sabiendo que esa sería la última vez que se lo diría. Pero aunque no pronunciase la palabra, siempre confié en su capacidad de inferencia para deducir de mi voz llorosa y apagada una fuerza valiente que trascendía las fronteras que separan este mundo del otro. En ocasiones siento que aquel siempre mudo, es el eco que le despierta cada mañana al otro lado del cielo.Creo que mi última tarde dentro de su conciencia fue un encuentro de promesas no escritas, ni tan siquiera pronunciadas. Prometí amor eterno y prometí un reflejo de ese amor en la escritura. Recuerdo que pensé: juro que escribiré sobre ti. El problema es que lo dije tan bajo, para mis afueras, o tan alto para mis adentros, que no sé si él me escuchó. Pero no he dejado de hacer otra cosa desde que él murió. El papel y la voz que aquella tarde desperdicié se ha convertido en rollos de palabras que se deslizan tras de mí por las escaleras de mi casa. Yo no abandono mi alma encima de una estantería o dentro de un cajón. El alma que me encantaría pudiese dejar de ser mía para poder entregarle todo lo que aquella tarde no pude ofrecerle.
Y es que aquella tarde me quedé sin voz y sin folios.
Pero ya no habrá otro, no me pidas lo que no puedo darte, prometí...."por toda la eternidad" y prometí escribir sobre él, nuestra relación persiste así, yo escribiendo y el tras el cielo esperando.....tú me quitarias tiempo, necesito todo mi tiempo para conseguir la eternidad.
La muerte no es oscura, lo oscuro es lo que deja tras de sí, no el dolor que es muy legítimo, me refiero a la culpa, al arrepentimiento, a todos aquellos sentimientos que llevan, de tan perniciosos que son, a la misma locura....no es la muerte, es nuestra forma de recibirla.
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