Un día sientes que el mundo se hunde,
que sólo ocurre bajo tus pies,
que terminaste de ser
aquello que llaman "persona".
Te asustas ante la perspectiva
de haberte convertido
en un involuntario nihilista
perseguido por el tremendo
inquisidor que es tu mente.
No así, en el transcurrir del tiempo,
ves un giro inesperado
en el entorno que habita
en tu espacio vital,
irrespetuosamente avasallado.
Y ese giro, ese cambio
se transforma ante ti
en una genuflexión innecesaria
para hacerte ver su error,
para reconocer ante ti,
que fue la estrechez de miras
y el comentario sobrevalorado,
lo que provocó en tu existencia
el sufrimiento
de un juicio de valores
que tú nunca hubieras necesitado.
@noe

No hay comentarios:
Publicar un comentario