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| SEGUNDA PARTE |
No entendía su enfermedad, pero sí que ella sufría mucho, que tenía dos extrañas enfermedades "raras" cuyas siglas eran FM y SFC, o al menos así las llamaban sus médicos, aparte de una grave depresión que la ensombrecía y la iba ausentando poco a poco.
Los médicos...su principal fuente de preocupación. Ellos decían que la Seguridad Social ya no podía hacer nada por ella, de sobra se les veía la premura por desembarazarse de una paciente que les resultaba molesta, posiblemente por su ignorancia sobre estas enfermedades, él no era demasiado listo, pero eran muchos años ya de experiencia y sabía ver cuando un médico no tenía idea alguna de lo que estaba tratando....y éstos eran de ese tipo. Además era insufrible e irrisorio a la vez ver como se contradecían unos con otros...
Le decían que en tal clínica se practicaba tal técnica, pero no la sufragaba la seguridad social....que un quiro o un fisio quizá....pero experimentado en ese tipo de enfermedades....no conocían a ninguno en la seguridad social.....que estaban realizando estudios pero aún estaban en fase de experimentación....él hacía tiempo que había dejado de escucharles.
No podía trabajar más, ahora las cosas no iban muy bien en la fábrica y no le permitían hacer horas extras ya. Sólo la medicación se llevaba más de la mitad de su sueldo, porque su niña, a pesar de estar tan mal, no recibía ningún tipo de ayuda, todo lo que había solicitado había sido sistematicamente denegado; por lo tanto había que pagar el 60% del costoso tratamiento de estas enfermedades "raras" que no tenían cura...pero casualmente necesitaban un montón de medicación. Él pensó que aquello sonaba a "ladrones de guante blanco", pero su niña ya no podía deshabituarse.
Por otra parte, estaba la hipoteca, bastante alta por cierto. Su niña acabó la Universidad y empezó a trabajar con mucho éxito, él en la fabrica....en lo que podía....para lo que servía, pero entre ambos sacaban un buen sueldo que les permitió comprar una hermosa casa. Ahora parecía que ésta le caía encima, todo salía de su sueldo y éste acababa de mermar. Y por supuesto las facturas de luz, agua, comida...
Se desesperaba por no conseguir lo que el cuerpo de su niña necesitaba...ella le eligió porque confiaba en él y ahora....ahora le fallaba.
Se acostó y empezó a pensar....porque el era hombre de pensar mucho antes de decidirse a hacer algo, por fin decidió que iba a hacer lo que tanto tiempo había estado rondando por su cabeza, no era una decisión precipitada, la había meditado detenidamente; por fin llegó a la conclusión de que no había otra forma y que tampoco podía demorarlo más.
Se dio la vuelta y se durmió.
Al día siguiente pidió la mañana libre y fue directamente a una agencia de seguros. Tras informarse bien de como funcionaba aquello, se hizo un Seguro de Vida y mientras comía en un bar escribió una carta explicando los motivos de sus acciones para no inculpar a nadie. Sabía que era pronto, que debía dejar pasar unos 6 meses para que el seguro pagase. En fin....¿qué importaban unos meses más? El seguiría quitándole espinas cada noche y ella aguantaría y después....después su niña mejoraría.
Extrañamente no se sentía mal, al contrario, estaba exultante, su niña por fin tendría en unos meses lo que necesitaba para mejor, para empezar a vivir con menos o ningún dolor, para revivir.....era su niña y por ella y por su bienestar todo era poco.
Lo que no sabía era la sorpresa que la vida le guardaba....

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